FERIA MAYOR (7 de Octubre)
El origen de la Feria
de La Guijarrosa se remonta a principios del siglo XIX (alrededor de 1.820). Lo
que en un principio fue solamente un día de culto del pueblo hacia su Patrona “La Virgen del Rosario”, se convirtió con
el tiempo en una celebración popular que un siglo después llegaría
a alcanzar una gran notoriedad, siendo uno de los acontecimientos más relevantes
a nivel regional.
Desde sus comienzos, La Feria de La Guijarrosa se ha celebrado
el día 7 de octubre,
festividad de La Virgen del Rosario.
En estos primeros años dicha celebración consistía en una
función religiosa en la
ermita situada en la hacienda de Molino Blanco,
a la que seguía una procesión en la que los vecinos de La Guijarrosa
sacaban a su Patrona
por el pueblo acompañada da cohetes y bengalas durante su recorrido.
Era al día siguiente cuando la celebración alcanzaba su carácter
más festivo y popular
todos se reunían en buena armonía formando tertulia alrededor
de las copas de aguardiente,
bebida más habitual por aquel entonces.
Con el paso de los años La Feria se fue arraigando entre
los parroquianos y de este modo cobro mas importancia la Hermandad de La Virgen
del Rosario, que era la encargada de la organización de La Feria y de
la administración de los ingresos y gastos habidos durante la misma.
En ese tiempo el programa de festejos había aumentado, se organizaban
verbenas de baile, concursos, etc., pero en él seguía siendo una
pieza primordial le función religiosa y procesión posterior. La
misa era ofrendada por un cura que venía de Santaella cuando se le avisaba
y al que los dueños del cortijo de Molino Blanco se encargaban de pagarle
sus servicios tras cada celebración. Al mismo tiempo que La Feria iba
adquiriendo mas importancia lograba atraer a un mayor número de personas
de los pueblos vecinos, entre ellos gente relevante a los que la propia Hermandad
da La Virgen del Rosario se encargaba de invitar personalmente. Estas personalidades
ayudaban a financiar la Fiesta con su apoyo económico que unido al dinero
aportado por cada familia de La Guijarrosa, eran los únicos fondos de
los que se disponía para organizar La Feria.
Fue una resolución tomada conjuntamente por la Hermandad
de La Virgen del Rosario y todos los vecinos de La Guijarrosa.
lo que acabó por encumbrar nuestra Feria: La creación en 1.922
de La Feria Real de Ganado, esta feria se convertiría en pocos años
en la más importante de la provincia de Córdoba; en ella se reunía
ganado de todas clases, desde cabras, cerdos, ovejas y vacas hasta piaras de
mulos y caballos de todas las edades. La primera Feria Real de Ganado se celebró
como se ha dicho en 1.922, la Hermandad de La Virgen del Rosario,
auténtica promotora de esta feliz idea, pidió la colaboración
de todas las autoridades de los pueblos vecinos y de los dueños de las
fincas más importantes de la comarca para que esta iniciativa no se
quedara en el aire y pudiera tener el éxito que todos deseaban. De entre
todos los pueblos debemos destacar el de La Rambla, que fue, sin lugar a dudas,
el que más apoyo e interés proporcionó al proyecto.
Al hablar de los comienzos de La Feria Real de Ganado de La
Guijarrosa es una obligación recordar el nombre de aquellas personas
que más se distinguieron por su ayuda excepcional: José Alcaide
Gandullo (El Señorito Largo), Juan Bautista Prieto Cabello (dueño
de Molino Blanco), Rafael Lovera Lucena e hijos, Miguel y Manuel García
Juan, Tomás Prieto del Rosal, Cristóbal Prieto Blanco, Rafael
Lucena y otros muchos que no nombramos para no extendernos demasiado, pero que
también aportaron su importante colaboración.
>El ganado llegaba a La Guijarrosa procedente de todos los rincones
de la provincia e incluso de pueblos de otras provincias colindantes; en los
años en que La Feria alcanzó mas importancia las piaras de animales
llegaron a ocupar una extensión de 15 fanegas de tierra, lo que da una
idea de la magnitud del acontecimiento. Hay que destacar también el
magnifico ambiente reinante entre todos los asistentes a La Feria, los señores
llegados de otras localidades junto con los grandes aficionados que se daban
cita en La Guijarrosa formaban los típicos corrillos de compra y venta
alrededor del ganado, cuando se llegaba a un acuerdo, los señores veterinarios,
que en aquellos primeros años eran D. Francisco Delgado García
y D. Manuel López del Moral, hacían las guías correspondientes
para formalizar el trato. El primer año que se celebro La Feria Real
de Ganado, se reunieron el día 8 de octubre por la tarde todos los señores
que habían participado en ella, ya que no se había logrado vender
todo el ganado que se juntó. Acordaron aportar cada uno de ellos una
determinada cantidad de dinero para comprar todo lo que no se había vendido,
agruparon todos los animales en el cortijo de Molino Blanco y en poco más
de una hora quedó todo solucionado. A pesar de esta contrariedad, quedaron
que al año siguiente volverían todos y que este problema no sería
tal ya que habría muchos más compradores.
Al aumentar el numero de visitantes durante los días
de Feria, se incrementaron también los acontecimientos que en ella se
realizaban, de esta manera se hicieron famosas las grandes funciones de Cante
Flamenco que tenían lugar en el patio de Molino Blanco, en ellas actuaron
los más famosos cantaores del momento: Pepe Marchena, La Niña
de los Peines, Pepe Pinto, etc... Junto a estos festivales flamencos se organizaban
también corridas de toros en una plaza portátil que se montaba
para la ocasión, destacaban los aficionados que llegaban de los pueblos
de Ecija y Palma del Río. Llegaban también, cada vez en mayor
número, las casetas de bebidas, principalmente de los pueblos vecinos
de La Carlota, La Victoria y San Sebastián de los Ballesteros. Por estas
fechas, comenzó también la costumbre, que con el tiempo se convertiría
en una tradición ineludible que dura hasta nuestros días, de quemar
los fuegos artificiales y la gran traca final en la noche del ultimo día
de Feria, grandes y pequeños se reunían alrededor de las ruedas
de artificio, observaban con admiración las bengalas que cruzaban el
cielo y algunos, los más atrevidos, corrían para no ser alcanzados
por el famoso “toro de fuego”. Cuando suena la gran traca final,
que da por terminada La Feria, los allí presentes no pueden evitar un
sentimiento de nostalgia, pero ya sueñan con la fiesta del año
próximo que están seguros será igual o más hermosa
sí cabe que la pasada.
Los años 30 significaron una continua superación
de La Feria de La Guijarrosa, debemos de tener en cuenta que por aquellas fechas,
el pueblo contaba con el que ha sido sin duda el mayor numero de habitantes
de toda su historia (2.300 h.), y también que en el año 1.933
con la reparación de la carretera que atraviesa el pueblo se facilito
el acceso de los visitantes durante los días de feria. Ni siquiera La
Guerra Civil Española, que como en todo el país, dejó su
rastro de muerte y destrucción en La Guijarrosa, pudo terminar con su
floreciente Feria, aun-que lógicamente el ambiente enrarecido y triste
del momento se dejé notar entre sus gentes y la alegría y ganas
de diversión no fueron las mismas que en otros años. Pero todo
pasa y a la finalización de La Guerra, La Feria volvió a cobrar
un nuevo vigor y quizás un nuevo significado que antes, ya que dada la
época en que nos hallamos los guijarroseños no veían su
Feria solamente como unos días de diversión, sino que encontraban
también en ella una vía de escape a los problemas y la escasez
que llegó con la posguerra.
Durante la década de los años 50 La Feria se mantuvo
a un importante nivel y supo conservar la popularidad alcanzada años
atrás, se establecieron definitivamente tres días de Feria, 7,
8 y 9 de octubre, que con pocas variantes se ha mantenido hasta nuestros días.
Se comenzó a construir la nueva iglesia da La Guijarrosa, con su finalización
en 1.961, La Feria, que hasta entonces tenía su emplazamiento alrededor
de la hacienda de Molino Blanco, se trasladó al lado de la nueva iglesia
que es donde se sitúa en la actualidad.
A partir de los años 60 y principios de los 70, debido
a la disminución del ganado de las grandes fincas y cortijos, La Feria
Real de Ganado fue perdiendo interés y protagonismo, llegando prácticamente
a desaparecer en los últimos años. Es precisamente en esta ultima
década cuando La Feria de La Guijarrosa pasó uno de los períodos
más oscuros en su historia, convirtiéndose su celebración
en un trámite para sus parroquianos. Esperemos que el nuevo empuje que
se le ha dado y el mayor interés que el pueblo presté a las ediciones
de 1.987 y 1.988, sea el principio de una nueva etapa en la cual La Guijarrosa
pueda tener en su Feria un símbolo da su historia presente y futura como
lo fue en el pasado.